Algunos de los que me conocen del MundoReal™ saben que suelo llevar una piruleta en el bolsillo. Algunos pocos menos saben el por qué.
Todo ocurrió la noche de un viernes cualquiera. Salí de casa bastante pronto para ser un viernes. Antes de marcharme cogí una piruleta que había comprado días antes (hay otra historia de por qué la compré. Puede que la cuente en otro post). “Quizás me sea útil” pensé. Y lo fue.