Vidas, tan anónimas como la tuya o la mía. Vidas llenas de recuerdos, de historias. Vidas difíciles, duras como los callos que salen en las manos al trabajar. Vidas malditas, resultado de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, de tomar decisiones erroneas. Vidas buscadas, descuidadas, fruto de la dejadez de sus dueños.
Vidas al fin y al cabo.
Hoy tu vida es como es. Mañana, podrías estar lavándote los dientes en la fuente de Plaza España, pero no dejaría de ser tu vida.
Debería de dormir más.